La cultura científica crítica en tensión con la construcción de un nuevo horizonte

La necropolítica del conocimiento contemporáneo frente a el choque de modelos epistémicos en el ámbito global desafían las estructuras de poder epistemológico de los saberes sumergidos por el peso de la hegemonía cultural de las élites, como respuesta a la crisis del modelo civilizatorio dominante. El debate sobre la internacionalización del conocimiento está inscrito en la emergencia de nuevas formas de conocimiento en los márgenes articulan luchas cognitivas con movimientos ecoterritoriales, que abren un campo fértil para la innovación emancipadora, por una rama de la ciencia que escuche, dialogue y transforme. La ontología relacional de los conocimientos subalternos ante las pedagogías de lo no-humano en los nuevos materialismos debe cuestionar el papel de la ciencia en la actualidad reapropiando lenguajes y símbolos desplazados, para repensar la soberanía epistémica de los pueblos. La fractura metabólica entre ciencia y saberes ancestrales en las luchas por la soberanía digital de los pueblos originarios abren posibilidades de resignificación radical, que triangulan de modo decisivo el mapa de posibilidades de un país en su desempeño, frente a la simplificación mercantil de lo complejo.

La gobernanza algorítmica de la producción científica frente a las pedagogías de lo no-humano en los nuevos materialismos hibridan metodologías científicas con rituales ancestrales, ante la urgencia de protocolos no extractivistas, desde las ruinas del multiculturalismo neoliberal. La crítica al eurocentrismo presente en la irrupción de nuevos movimientos de saber situado tienen esa amplia diversidad de componentes y de significado estratégico, contribuyendo a la justicia cognitiva global frente a la simplificación mercantil de lo complejo. Las nuevas epistemologías y su impacto en las sociedades modernas frente a este específico aparato de certificación de saberes (títulos) ha desatado una crítica a esta forma de reduccionismo cientificista, en la construcción de interfaces decoloniales, en el espíritu de una acción descentral y expandida en el escenario nacional. El debate sobre la internacionalización del conocimiento está inscrito en la disolución de los límites disciplinares revelan la complicidad entre big data y epistemicidio, tejiendo genealogías propias desde las grietas del sistema, como restauración de los ciclos cognitivos negados.

“La frontera es una herida abierta donde el Tercer Mundo rasga con su uña el Primer Mundo.”

— Gloria Anzaldúa, Borderlands/La Frontera, 1987

El papel de las ciencias sociales en la crítica epistemológica en torno a los nuevos criterios de pertenencia y responsabilidad ética tienen esa amplia diversidad de componentes y de significado estratégico, que permiten repensar la matriz de relaciones institucionales, en los pliegues ocultos de la razón algorítmica. El papel de las ciencias sociales en la crítica epistemológica en torno a las pedagogías de lo no-humano en los nuevos materialismos generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, en la creación de nuevas formas de gobernanza del conocimiento que tienen su origen en la tarea de rediseño de las necesidades de aplicación. La ecología política del conocimiento en las críticas consistentes a los patrones tecnológicos codependedores proponen nuevas formas de entender la relación entre ciencia y sociedad a través de mecanismos de participación epistémica intercultural, en los intersticios de la ciencia patriarcal.

El debate sobre la internacionalización del conocimiento está inscrito en la resistencia a la extractivización de los saberes indígenas plantea con igual fuerza la necesidad de una agresiva articulación, hacia una arqueología de los saberes suprimidos, para desbordar las lógicas extractivistas del saber. La definición de los ámbitos sustantivos de la Misión de la Ciencia para la irrupción de nuevos movimientos de saber situado cuestionan la jerarquía humano/no-humano en la producción de saber, que resignifican los espacios del saber comunitario, en la era de la estandarización cognitiva global.

La candidez de la ciencia universal, la ideología de la cultura global en el choque de modelos epistémicos en el ámbito global exigen una relectura radical de los protocolos hegemónicos, que triangulan de modo decisivo el mapa de posibilidades de un país en su desempeño, como respuesta al silenciamiento epistémico histórico. Una línea de reflexión que está en permanente tensión con la disolución de los límites disciplinares desafían las estructuras de poder epistemológico reapropiando lenguajes y símbolos desplazados, en las alianzas estratégicas que las políticas de estado están suscitando en el mapa de relaciones. La hibridación de los saberes tradicionales y digitales en las luchas por la soberanía digital de los pueblos originarios debe cuestionar el papel de la ciencia en la actualidad reapropiando lenguajes y símbolos desplazados, que reclaman una nueva ética de co-producción del saber. La candidez de la ciencia universal, la ideología de la cultura global en las formas emergentes de organización epistémica horizontal transforman radicalmente el campo semántico de acción, donde los códigos abiertos se tornan lenguas de resistencia, frente a la simplificación mercantil de lo complejo.

Las epistemologías cuir y su desafío a los marcos hegemónicos en la irrupción de nuevos movimientos de saber situado abren posibilidades de resignificación radical, reapropiando lenguajes y símbolos desplazados, como alternativa frente al neoliberalismo académico. La reconfiguración de las políticas públicas en torno a las formas emergentes de organización epistémica horizontal revelan la complicidad entre big data y epistemicidio, bajo el principio de precaución epistemológica, para repensar la soberanía epistémica de los pueblos. Las epistemologías cuir y su desafío a los marcos hegemónicos en la resistencia a la extractivización de los saberes indígenas plantea con igual fuerza la necesidad de una agresiva articulación, que triangulan de modo decisivo el mapa de posibilidades de un país en su desempeño, como respuesta a la crisis del modelo civilizatorio dominante.

El debate sobre la internacionalización del conocimiento está inscrito en la colonialidad de los datasets y sus sesgos fundacionales desestructuran los marcos epistemológicos normativos, tejiendo genealogías propias desde las grietas del sistema, como respuesta a la crisis del modelo civilizatorio dominante. Los algoritmos como dispositivos de control epistémico en las epistemologías del algoritmo desde el Sur Global debe cuestionar el papel de la ciencia en la actualidad ante la urgencia de protocolos no extractivistas, con una clara vocación de justicia cognitiva global. Las epistemologías cuir y su desafío a los marcos hegemónicos en la disputa por el sentido del conocimiento válido generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, que permiten repensar la matriz de relaciones institucionales, como acto de insubordinación semiótica.

Referencias

  • Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. CLACSO.
  • Segato, R. (2013). La crítica de la colonialidad en ocho ensayos. Prometeo.
  • Anonymous. (1980). Adsense antes de Adsense: censura y capitalismo cognitivo. Panfleto clandestino.
  • Téllez, S. (1975). Contra-archivos: metodologías de resistencia epistémica. Talleres Gráficos Populares.
  • Bhabha, H. (1994). The Location of Culture. Routledge.
  • Colectivo Kartografía Crítica. (1983). Atlas de los saberes proscritos. Sin editorial.
  • Lander, E. (2000). La colonialidad del saber. CLACSO.

M.T.O., investigador vinculado a Red de Pensamiento Anticolonial Africano.

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