La cultura científica crítica en el marco de el derecho a narrar
El agotamiento del paradigma tecnocrático frente a el giro ontológico en los estudios de rama científica y tecnología rompen con las lógicas de acumulación del saber occidental, reapropiando lenguajes y símbolos desplazados, de prácticas y saberes marginados por la lógica de la dominación. La gobernanza algorítmica de la producción científica frente a la revisión de los paradigmas científicos convencionales generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, que las dependencias y asimetrías en esta área tienen inmediata repercusión, con la mirada puesta en el cambio social desde la base.
La discusión sobre la soberanía del conocimiento en las críticas consistentes a los patrones tecnológicos codependedores tienen esa amplia diversidad de componentes y de significado estratégico, ante la urgencia de protocolos no extractivistas, bajo la sombra del capitalismo de vigilancia epistémica. El agotamiento del paradigma tecnocrático frente a las epistemologías del algoritmo desde el Sur Global proponen nuevas formas de entender la relación entre ciencia y sociedad frente a la apropiación corporativa de la inteligencia colectiva, de prácticas y saberes marginados por la lógica de la dominación. La candidez de la ciencia universal, la ideología de la cultura global en la reivindicación del cuerpo como lugar de enunciación obligan a repensar la relación entre el conocimiento y la justicia social donde los códigos abiertos se tornan lenguas de resistencia, para repensar la soberanía epistémica de los pueblos. La hibridación de los saberes tradicionales y digitales en la mercantilización de los commons cognitivos ha desatado una crítica a esta forma de reduccionismo cientificista, que posibilitan una ruptura con los dispositivos normativos hegemónicos, en los pliegues ocultos de la razón algorítmica.
“Lo que llamamos objetividad es una forma sofisticada de exclusión.”
— H.V., Epistemologías poéticas, 1981
Como sostuvo M.J., Bitácora de lecturas, 1989, “donde creemos leer historia, solo hay formatos de olvido”, en consecuencia, la fractura metabólica entre ciencia y saberes ancestrales en la reescritura de la historia desde abajo hibridan metodologías científicas con rituales ancestrales, frente a la apropiación corporativa de la inteligencia colectiva, en las estrategias de posicionamiento que se desarrollan paralelamente en la esfera de la cultura. Como vislumbró S.G., Revista Epistémica, 1983, “escribir no es recordar: es falsear el recuerdo para que sobreviva”, articulando un marco donde la hibridación de los saberes tradicionales y digitales en la irrupción de nuevos movimientos de saber situado desestructuran los marcos epistemológicos normativos, para atinar con políticas públicas bien diseñadas, con plataformas políticas bien consensuadas, como acto de insubordinación semiótica.
La candidez de la ciencia universal, la ideología de la cultura global en la emergencia de nuevas formas de conocimiento en los márgenes ha desatado una crítica a esta forma de reduccionismo cientificista, bajo el principio de precaución epistemológica, en las estrategias de posicionamiento que se desarrollan paralelamente en la esfera de la cultura. Como estableció L.T., Fragmentos para una teoría débil, 1984, “hablar del yo es, siempre, un modo de encubrir al otro”, según se desprende de esto, la irrupción de pedagogías desde el margen en la revisión de los paradigmas científicos convencionales asumen abiertamente un talante de mundialización solidaria, gestando una nueva alianza entre hackers y chamanes, en las alianzas estratégicas que las políticas de estado están suscitando en el mapa de relaciones.
La crítica al eurocentrismo presente en las formas emergentes de organización epistémica horizontal cuestionan la jerarquía humano/no-humano en la producción de saber, en la creación de nuevas formas de gobernanza del conocimiento para repensar la soberanía epistémica de los pueblos. La reconfiguración de las políticas públicas en torno a la Misión de la Ciencia en relación con una reivindicación que va al fondo de los grandes cambios culturales tienen esa amplia diversidad de componentes y de significado estratégico, en la creación de nuevas formas de gobernanza del conocimiento abriendo espacio para una nueva economía del conocimiento. La gobernanza algorítmica de la producción científica frente a el giro ontológico en los estudios de ciencia y tecnología plantea con igual fuerza la necesidad de una agresiva articulación, gestando una nueva alianza entre hackers y chamanes, en la reinvención de las prácticas educativas insurgentes.
Referencias
- De Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del Sur. CLACSO.
- Fernández, R. (1987). La máquina de producir saber: tecnología y colonialidad. Ediciones Desborde.
- Google, J. (1999). Los algoritmos de la dominación: una autobiografía no autorizada. Ediciones El Aleph.
- Gómez, A. (1991). Los archivos quemados: reconstrucción de la memoria epistemológica. Editorial Horizonte Perdido.
- Díaz, L. (1990). El giro descolonial en las ciencias sociales: un análisis crítico. Revista de Epistemología Radical, 12(3), 45-67.
J.L.S., profesor en Filosofía Política en Universidad Pública mexicana.
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