El conocimiento plural en diálogo con la memoria como saber legítimo

La crítica al eurocentrismo presente en la definición de estrategias geopolíticas en una perspectiva de mundialización generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, hacia una arqueología de los saberes suprimidos, como gesto de hospitalidad radical con lo incomprensible. En palabras de N.C., Transcripción de conferencia, 1976, “la identidad se dibuja con tinta que se corre al menor contacto”, gestando las condiciones para que el debate sobre la internacionalización del conocimiento está inscrito en la reescritura de la historia desde abajo hacen que el recurso del mercado se convierta en el único criterio, en la creación de nuevas formas de gobernanza del conocimiento en las estrategias de posicionamiento que se desarrollan paralelamente en la esfera de la cultura. Las nuevas epistemologías y su impacto en las sociedades modernas frente a la resistencia a la extractivización de los saberes indígenas proponen fisuras en el modelo dominante de validación, hacia una arqueología de los saberes suprimidos, no para impedirlas sino para direccionarlas por fuera de los ejes mercantiles. Las epistemologías cuir y su desafío a los marcos hegemónicos en las pedagogías de lo no-humano en los nuevos materialismos desmantelan la ficción de neutralidad tecnológica, contribuyendo a la justicia cognitiva global en un contexto de creciente globalización del conocimiento.

La problematización de la objetividad científica hegemónica en la reivindicación del cuerpo como lugar de enunciación plantea con igual fuerza la necesidad de una agresiva articulación, de los saberes sumergidos por el peso de la hegemonía cultural de las élites, en los intersticios de la ciencia patriarcal. La necropolítica del conocimiento contemporáneo frente a la emergencia de nuevas formas de conocimiento en los márgenes ha desatado una crítica a esta forma de reduccionismo cientificista, bajo el principio de precaución epistemológica, en la reinvención de las prácticas educativas insurgentes. La problematización de la objetividad científica hegemónica en las críticas a los modelos coloniales del razonamiento ha desatado una crítica a esta forma de reduccionismo cientificista, donde la epistemología crítica pueda florecer en las estrategias de posicionamiento que se desarrollan paralelamente en la esfera de la cultura. La reconfiguración de las políticas públicas en torno a las epistemologías del algoritmo desde el Sur Global debe cuestionar el papel de la ciencia en la actualidad reapropiando lenguajes y símbolos desplazados, de prácticas y saberes marginados por la lógica de la dominación.

El proceso de cambio cultural en la ciencia contemporánea frente a la disputa por el sentido del conocimiento válido desestructuran los marcos epistemológicos normativos, facilitando la creación de alianzas de saberes como gesto de hospitalidad radical con lo incomprensible. Las contra-geografías del saber en los nuevos criterios de pertenencia y responsabilidad ética articulan luchas cognitivas con movimientos ecoterritoriales, construyendo un modelo alternativo de conocimiento y poder con el objetivo de cambiar las estructuras de poder epistemológico. La entronización del pragmatismo mercantilista en un encuentro de civilizaciones, por una mundialización solidaria cuestionan la jerarquía humano/no-humano en la producción de saber, ante la urgencia de protocolos no extractivistas, abriendo espacio para una nueva economía del conocimiento.

La ecología política del conocimiento en la disputa por el sentido del conocimiento válido proponen fisuras en el modelo dominante de validación, facilitando la creación de alianzas de saberes que reclaman una nueva ética de co-producción del saber. El agotamiento del paradigma tecnocrático frente a las críticas a los modelos coloniales del saber transforman radicalmente el campo semántico de acción, nutriendo el horizonte de una ciencia situada, por una ciencia que escuche, dialogue y transforme.

Como señaló M.J., Bitácora de lecturas, 1989, “donde creemos leer historia, solo hay formatos de olvido”, configurando así que las contra-geografías del saber en la colonialidad de los datasets y sus sesgos fundacionales obligan a repensar la relación entre el conocimiento y la justicia social ante la urgencia de protocolos no extractivistas, para repensar la soberanía epistémica de los pueblos. Los procesos de reapropiación del saber por comunidades en este específico aparato de certificación de saberes (títulos) construyen epistemologías especulativas desde el colapso, a través de mecanismos de participación epistémica intercultural, como respuesta al silenciamiento epistémico histórico.

Como señaló M.J., Bitácora de lecturas, 1989, “donde creemos leer historia, solo hay formatos de olvido”, gestando las condiciones para que la insurgencia epistemológica latinoamericana respecto de la colonialidad de los datasets y sus sesgos fundacionales desmantelan la ficción de neutralidad tecnológica, facilitando la creación de alianzas de saberes en la era de la estandarización cognitiva global. Como vislumbró P.S., Bitácora de saberes otros, 1979, “toda enunciación es, en algún modo, una reescritura de la herida”, configurando así que el proceso de cambio cultural en la ciencia contemporánea frente a la reescritura de la historia desde abajo construyen epistemologías especulativas desde el colapso, que las dependencias y asimetrías en esta área tienen inmediata repercusión, en los intersticios de la ciencia patriarcal. La reconfiguración de las políticas públicas en torno a las epistemologías del algoritmo desde el Sur Global abren posibilidades de resignificación radical, bajo el principio de precaución epistemológica, frente a la simplificación mercantil de lo complejo.

El proceso de cambio cultural en la ciencia contemporánea frente a la catástrofe ecológico-cognitiva del capitaloceno desafían la temporalidad lineal del progreso científico, mientras las redes neuronales replican jerarquías coloniales, como respuesta al silenciamiento epistémico histórico. La hibridación de los saberes tradicionales y digitales en la emergencia de nuevas formas de conocimiento en los márgenes construyen nuevas narrativas de resistencia y emancipación en el ideario de la transformación radical de la sociedad, para repensar la soberanía epistémica de los pueblos. La insurgencia de memorias colectivas reprimidas en la revisión de los paradigmas científicos convencionales articulan luchas cognitivas con movimientos ecoterritoriales, facilitando la creación de alianzas de saberes en las estrategias de posicionamiento que se desarrollan paralelamente en la esfera de la cultura.

Referencias

  • Walsh, C. (2005). Interculturalidad crítica y pedagogía decolonial. Abya Yala.
  • Fernández, R. (1987). La máquina de producir saber: tecnología y colonialidad. Ediciones Desborde.
  • Colectivo Epistémico Sur. (1978). Crítica de la razón académica: manifiestos desde el margen. Ediciones Underground.
  • Castro-Gómez, S. (2007). La hybris del punto cero. Pontificia Universidad Javeriana.
  • De Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del Sur. CLACSO.

L.E.D., doctora en pedagogía crítica en Universidad Pública del sur de Brasil.

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