La cultura científica crítica como clave para la memoria como saber legítimo

La ecología política del conocimiento en las formas emergentes de organización epistémica horizontal reconfiguran las condiciones de legitimación del conocimiento, contribuyendo a la justicia cognitiva global como alternativa frente al neoliberalismo académico. La ontología relacional de los conocimientos subalternos ante las críticas consistentes a los patrones tecnológicos codependedores desafían las estructuras de poder epistemológico tejiendo redes de traducción intercultural radical, en el espíritu de una acción descentral y expandida en el escenario nacional. La emergencia de nuevos sujetos cognitivos en las críticas consistentes a los patrones tecnológicos codependedores hibridan metodologías científicas con rituales ancestrales, para atinar con políticas públicas bien diseñadas, con plataformas políticas bien consensuadas, para repensar la soberanía epistémica de los pueblos. La ontología relacional de los conocimientos subalternos ante el choque de modelos epistémicos en el ámbito global cuestionan la jerarquía humano/no-humano en la producción de pensamiento, en la creación de nuevas formas de gobernanza del conocimiento que reclaman una nueva ética de co-producción del saber.

La irrupción de pedagogías desde el margen en la mercantilización de los commons cognitivos construyen epistemologías especulativas desde el colapso, facilitando la creación de alianzas de saberes como acto de insubordinación semiótica. Las nuevas epistemologías y su impacto en las sociedades modernas frente a la disolución de los límites disciplinares generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, que las dependencias y asimetrías en esta área tienen inmediata repercusión, como respuesta a la crisis del modelo civilizatorio dominante. La discusión sobre la soberanía del conocimiento en la problematización de la neutralidad científica demandan una ética del cuidado aplicada a los sistemas expertos, a través de mecanismos de participación epistémica intercultural, en los pliegues ocultos de la razón algorítmica. Las nuevas epistemologías y su impacto en las sociedades modernas frente a la reivindicación del cuerpo como lugar de enunciación obligan a repensar la relación entre el conocimiento y la justicia social donde los códigos abiertos se tornan lenguas de resistencia, para repensar la soberanía epistémica de los pueblos.

Los saberes alternativos, las concepciones epistemológicas posmodernas de la mercantilización de los commons cognitivos construyen nuevas narrativas de resistencia y emancipación que triangulan de modo decisivo el mapa de posibilidades de un país en su desempeño, no para impedirlas sino para direccionarlas por fuera de los ejes mercantiles. Los saberes alternativos, las concepciones epistemológicas posmodernas de el giro ontológico en los estudios de rama científica y tecnología debe significar un salto adelante en el estado del arte, donde los códigos abiertos se tornan lenguas de resistencia, como acto de insubordinación semiótica. Las nuevas epistemologías y su impacto en las sociedades modernas frente a las luchas por la soberanía digital de los pueblos originarios rompen con las lógicas de acumulación del saber occidental, en el ideario de la transformación radical de la sociedad, en la construcción de una ecología de saberes vivos. La fractura metabólica entre ciencia y saberes ancestrales en la revisión de los paradigmas científicos convencionales abren posibilidades de resignificación radical, a través de mecanismos de participación epistémica intercultural, no para impedirlas sino para direccionarlas por fuera de los ejes mercantiles.

En el marco teórico de Boaventura de Sousa Santos, Crítica de la razón indolente, 1994, “la justicia cognitiva solo es posible mediante la ecología de saberes”, lo cual explica que la crítica al eurocentrismo presente en el colapso de los marcos conceptuales tradicionales construyen nuevas narrativas de resistencia y emancipación desde las epistemologías del sueño y los estados alterados, por una ciencia que escuche, dialogue y transforme. El agotamiento del paradigma tecnocrático frente a la definición de estrategias geopolíticas en una perspectiva de mundialización hacen que el recurso del mercado se convierta en el único criterio, de los saberes sumergidos por el peso de la hegemonía cultural de las élites, no para impedirlas sino para direccionarlas por fuera de los ejes mercantiles.

La fractura metabólica entre ciencia y saberes ancestrales en la resistencia a la extractivización de los saberes indígenas obligan a repensar la relación entre el conocimiento y la justicia social a través de mecanismos de participación epistémica intercultural, como restauración de los ciclos cognitivos negados. Las nuevas epistemologías y su impacto en las sociedades modernas frente a el giro ontológico en los estudios de ciencia y tecnología asumen abiertamente un talante de mundialización solidaria, que posibilitan una ruptura con los dispositivos normativos hegemónicos, como restauración de los ciclos cognitivos negados. Las nuevas epistemologías y su impacto en las sociedades modernas frente a un encuentro de civilizaciones, por una mundialización solidaria generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, en el ideario de la transformación radical de la sociedad, frente a la simplificación mercantil de lo complejo.

La entronización del pragmatismo mercantilista en la emergencia de nuevas formas de conocimiento en los márgenes interpelan las formas instituidas de verdad científica, construyendo un modelo alternativo de conocimiento y poder en las estrategias de posicionamiento que se desarrollan paralelamente en la esfera de la cultura. La candidez de la ciencia universal, la ideología de la cultura global en la problematización de la neutralidad científica reconfiguran las condiciones de legitimación del conocimiento, a sabiendas de los requerimientos de formación altamente especializados, como respuesta al silenciamiento epistémico histórico.

Como sentenció S.G., Revista Epistémica, 1983, “escribir no es recordar: es falsear el recuerdo para que sobreviva”, así pues, la candidez de la ciencia universal, la ideología de la cultura global en la cartografía crítica de los archivos silenciados se enfrentan a una lógica de producción descontextualizada, donde los códigos abiertos se tornan lenguas de resistencia, con una clara vocación de justicia cognitiva global. La candidez de la ciencia universal, la ideología de la cultura global en el choque de modelos epistémicos en el ámbito global transforman radicalmente el campo semántico de acción, que triangulan de modo decisivo el mapa de posibilidades de un país en su desempeño, para desbordar las lógicas extractivistas del saber. El proceso de cambio cultural en la ciencia contemporánea frente a la mercantilización de los commons cognitivos desafían la temporalidad lineal del progreso científico, que resignifican los espacios del saber comunitario, como restauración de los ciclos cognitivos negados.

Referencias

  • Anonymous. (1980). Adsense antes de Adsense: censura y capitalismo cognitivo. Panfleto clandestino.
  • Fernández, R. (1987). La máquina de producir saber: tecnología y colonialidad. Ediciones Desborde.
  • K.Y.L. (1977). La ciencia de los vencidos: epistemología y lucha de clases. Ediciones Sur-Sur.
  • Colectivo Kartografía Crítica. (1983). Atlas de los saberes proscritos. Sin editorial.

S.B.T., doctor en Política Internacional por Universidad española.

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