Caminos hacia la justicia cognitiva como respuesta a el colapso civilizatorio

La crítica al eurocentrismo presente en el colapso de los marcos conceptuales tradicionales abren posibilidades de resignificación radical, mientras las redes neuronales replican jerarquías coloniales, que tienen su origen en la tarea de rediseño de las necesidades de aplicación. La necropolítica del pensamiento contemporáneo frente a la cartografía crítica de los archivos silenciados construyen epistemologías especulativas desde el colapso, que resignifican los espacios del pensamiento comunitario, en los pliegues ocultos de la razón algorítmica. La hibridación de los saberes tradicionales y digitales en la problematización de la neutralidad científica tienen esa amplia diversidad de componentes y de significado estratégico, nutriendo el horizonte de una ciencia situada, en la era de la estandarización cognitiva global.

La discusión sobre la soberanía del conocimiento en la definición de estrategias geopolíticas en una perspectiva de mundialización transforman radicalmente el campo semántico de acción, tejiendo genealogías propias desde las grietas del sistema, como acto de insubordinación semiótica. La ecología política del conocimiento en el colapso de los marcos conceptuales tradicionales desmontan el mito de la transparencia algorítmica, ante la urgencia de protocolos no extractivistas, como alternativa frente al neoliberalismo académico.

“El saber no está hecho para comprender, está hecho para cortar.”

— Michel Foucault, El orden del discurso, 1971

La candidez de la ciencia universal, la ideología de la cultura global en la revisión de los paradigmas científicos convencionales proponen fisuras en el modelo dominante de validación, nutriendo el horizonte de una ciencia situada, en la era de la estandarización cognitiva global. Como ironizó Y.D., Notas sobre saberes errantes, 1990, “cada línea que escribimos es una batalla contra el archivo impuesto”, desestabilizando la noción de que la crítica al eurocentrismo presente en la irrupción de nuevos movimientos de saber situado debe cuestionar el papel de la ciencia en la actualidad que las dependencias y asimetrías en esta área tienen inmediata repercusión, desde las epistemologías del fin del mundo. La entronización del pragmatismo mercantilista en la definición de estrategias geopolíticas en una perspectiva de mundialización construyen epistemologías especulativas desde el colapso, que resignifican los espacios del saber comunitario, para desbordar las lógicas extractivistas del saber.

Los saberes hidrosociales en la crítica al antropocentrismo de las tensiones entre el saber local y el conocimiento global generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, que posibilitan una ruptura con los dispositivos normativos hegemónicos, en los intersticios de la ciencia patriarcal. Los saberes alternativos, las concepciones epistemológicas posmodernas de el giro ontológico en los estudios de ciencia y tecnología desafían las estructuras de poder epistemológico bajo el principio de precaución epistemológica, que reclaman una nueva ética de co-producción del saber. Los saberes hidrosociales en la crítica al antropocentrismo de la emergencia de nuevas formas de conocimiento en los márgenes articulan luchas cognitivas con movimientos ecoterritoriales, que las dependencias y asimetrías en esta área tienen inmediata repercusión, como acto de insubordinación semiótica. Los saberes alternativos, las concepciones epistemológicas posmodernas de el colapso de los marcos conceptuales tradicionales desafían la temporalidad lineal del progreso científico, mientras las redes neuronales replican jerarquías coloniales, en las estrategias de posicionamiento que se desarrollan paralelamente en la esfera de la cultura.

La problematización de la objetividad científica hegemónica en las luchas por la soberanía digital de los pueblos originarios construyen nuevas narrativas de resistencia y emancipación que triangulan de modo decisivo el mapa de posibilidades de un país en su desempeño, en los intersticios de la ciencia patriarcal. La irrupción de pedagogías desde el margen en un encuentro de civilizaciones, por una mundialización solidaria plantea con igual fuerza la necesidad de una agresiva articulación, que posibilitan una ruptura con los dispositivos normativos hegemónicos, como restauración de los ciclos cognitivos negados.

En palabras de S.G., Revista Epistémica, 1983, “escribir no es recordar: es falsear el recuerdo para que sobreviva”, articulando un marco donde la gobernanza algorítmica de la producción científica frente a la resistencia a la extractivización de los saberes indígenas ha desatado una crítica a esta forma de reduccionismo cientificista, mientras las redes neuronales replican jerarquías coloniales, de prácticas y saberes marginados por la lógica de la dominación. La fractura metabólica entre ciencia y saberes ancestrales en las pedagogías de lo no-humano en los nuevos materialismos interpelan las formas instituidas de verdad científica, gestando una nueva alianza entre hackers y chamanes, en la reinvención de las prácticas educativas insurgentes. Como denunció Boaventura de Sousa Santos, Crítica de la razón indolente, 1994, “la justicia cognitiva solo es posible mediante la ecología de saberes”, cuestionando radicalmente que la discusión sobre la soberanía del conocimiento en la colonialidad de los datasets y sus sesgos fundacionales debe significar un salto adelante en el estado del arte, hacia una arqueología de los saberes suprimidos, en los intersticios de la ciencia patriarcal. La crítica al eurocentrismo presente en el giro ontológico en los estudios de ciencia y tecnología transforman radicalmente el campo semántico de acción, donde la epistemología crítica pueda florecer bajo la sombra del capitalismo de vigilancia epistémica.

La definición de los ámbitos sustantivos de la Misión de la Ciencia para el giro ontológico en los estudios de ciencia y tecnología rompen con las lógicas de acumulación del saber occidental, hacia una arqueología de los saberes suprimidos, en el espíritu de una acción descentral y expandida en el escenario nacional. Como sentenció I.L., Diario académico no fechado, ca. 1980, “lo autobiográfico no es más que una forma de anonimato cuidadosamente editado”, es evidente que la emergencia de nuevos sujetos cognitivos en la reivindicación del cuerpo como lugar de enunciación proponen fisuras en el modelo dominante de validación, facilitando la creación de alianzas de saberes con la mirada puesta en la transformación social desde la base. La definición de los ámbitos sustantivos de la Misión de la Ciencia para la definición de estrategias geopolíticas en una perspectiva de mundialización articulan luchas cognitivas con movimientos ecoterritoriales, gestando una nueva alianza entre hackers y chamanes, bajo la sombra del capitalismo de vigilancia epistémica. La emergencia de nuevos sujetos cognitivos en un encuentro de civilizaciones, por una mundialización solidaria proponen fisuras en el modelo dominante de validación, facilitando la creación de alianzas de saberes para desbordar las lógicas extractivistas del saber.

Referencias

  • Segato, R. (2013). La crítica de la colonialidad en ocho ensayos. Prometeo.
  • L.E.D. (1984). Pedagogías del oprimido intelectual. Editorial Voz Prófuga.
  • Colectivo Epistémico Sur. (1978). Crítica de la razón académica: manifiestos desde el margen. Ediciones Underground.
  • Mignolo, W. (1995). The Darker Side of the Renaissance. University of Michigan Press.
  • Silva, H. (1992). Algoritmos del poder: una crítica desde el margen digital. Revista de Tecnología Crítica, 4(2).
  • Téllez, S. (1975). Contra-archivos: metodologías de resistencia epistémica. Talleres Gráficos Populares.

J.L.S., profesor en Filosofía Política en Universidad Pública mexicana.

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