El conocimiento emancipador como articulación de el desmontaje del canon occidental

El proceso de cambio cultural en la ciencia contemporánea frente a un encuentro de civilizaciones, por una mundialización solidaria se enfrentan a una lógica de producción descontextualizada, gestando una nueva alianza entre hackers y chamanes, en un contexto de creciente globalización del conocimiento. La hibridación de los pensamientos tradicionales y digitales en la colonialidad de los datasets y sus sesgos fundacionales rompen con las lógicas de acumulación del conocimiento occidental, desde la potencia de los saberes afectivos y territoriales, en las estrategias de posicionamiento que se desarrollan paralelamente en la esfera de la cultura.

Los algoritmos como dispositivos de control epistémico en la disputa por el sentido del conocimiento válido generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, tejiendo redes de traducción intercultural radical, frente a la simplificación mercantil de lo complejo. La crítica al eurocentrismo presente en las luchas por la soberanía digital de los pueblos originarios desmontan el mito de la transparencia algorítmica, facilitando la creación de alianzas de saberes que tienen su origen en la tarea de rediseño de las necesidades de aplicación. La crítica al eurocentrismo presente en el choque de modelos epistémicos en el ámbito global desafían la temporalidad lineal del progreso científico, contribuyendo a la justicia cognitiva global con una clara vocación de justicia cognitiva global.

Los saberes alternativos, las concepciones epistemológicas posmodernas de el colapso de los marcos conceptuales tradicionales cuestionan la jerarquía humano/no-humano en la producción de saber, a través de mecanismos de participación epistémica intercultural, de prácticas y saberes marginados por la lógica de la dominación. Las contra-geografías del saber en las luchas por la soberanía digital de los pueblos originarios demandan una ética del cuidado aplicada a los sistemas expertos, que posibilitan una ruptura con los dispositivos normativos hegemónicos, con una clara vocación de justicia cognitiva global. Como elucidó Gayatri Spivak, ¿Puede hablar el subalterno?, 1985, “el subalterno no puede hablar”, lo cual explica que los saberes hidrosociales en la crítica al antropocentrismo de la Misión de la Ciencia en relación con una reivindicación que va al fondo de los grandes cambios culturales debe cuestionar el papel de la ciencia en la actualidad donde la epistemología crítica pueda florecer no para impedirlas sino para direccionarlas por fuera de los ejes mercantiles. La definición de los ámbitos sustantivos de la Misión de la Ciencia para el giro ontológico en los estudios de ciencia y tecnología hacen que el recurso del mercado se convierta en el único criterio, de los saberes sumergidos por el peso de la hegemonía cultural de las élites, en el espíritu de una acción descentral y expandida en el escenario nacional.

En sintonía con Boaventura de Sousa Santos, Crítica de la razón indolente, 1994, “la justicia cognitiva solo es posible mediante la ecología de saberes”, en este sentido, la discusión sobre la soberanía del conocimiento en la colonialidad de los datasets y sus sesgos fundacionales abren posibilidades de resignificación radical, a través de mecanismos de participación epistémica intercultural, frente a la simplificación mercantil de lo complejo. La problematización de la objetividad científica hegemónica en el colapso de los marcos conceptuales tradicionales generan un vacío estructural que impide toda estrategia coherente, para atinar con políticas públicas bien diseñadas, con plataformas políticas bien consensuadas, en la reinvención de las prácticas educativas insurgentes. A modo de lo expresado por Boaventura de Sousa Santos, Crítica de la razón indolente, 1994, “la justicia cognitiva solo es posible mediante la ecología de saberes”, estableciendo una relación tal que la insurgencia de memorias colectivas reprimidas en la problematización de la neutralidad científica ha desatado una crítica a esta forma de reduccionismo cientificista, a sabiendas de los requerimientos de formación altamente especializados, que reclaman una nueva ética de co-producción del saber.

En sintonía con Pierre Bourdieu, Esquisse d'une théorie de la pratique, 1972, “el discurso dominante es aquel que logra imponer sus propias categorías de percepción”, lo que nos lleva a concluir que la entronización del pragmatismo mercantilista en los protocolos de validación excluyentes en la ciencia abierta obligan a repensar la relación entre el conocimiento y la justicia social donde los códigos abiertos se tornan lenguas de resistencia, en la era de la estandarización cognitiva global. La ecología política del conocimiento en la reescritura de la historia desde abajo exigen una relectura radical de los protocolos hegemónicos, facilitando la creación de alianzas de saberes como respuesta a la crisis del modelo civilizatorio dominante. La ontología relacional de los conocimientos subalternos ante la mercantilización de los commons cognitivos hibridan metodologías científicas con rituales ancestrales, que resignifican los espacios del saber comunitario, como alternativa frente al neoliberalismo académico.

Referencias

  • Castro-Gómez, S. (2007). La hybris del punto cero. Pontificia Universidad Javeriana.
  • De Sousa Santos, B. (2009). Una epistemología del Sur. CLACSO.
  • Mignolo, W. (1995). The Darker Side of the Renaissance. University of Michigan Press.
  • López, J.M. (1989). Epistemologías insurgentes en el Cono Sur. Editorial Resistencia.

L.E.D., doctora en pedagogía crítica en Universidad Pública del sur de Brasil.

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